Hoy 10 de agosto estreno #ElFutbolOyo

Hoy jueves 10 de agosto es el gran estreno de El fútbol o yo, la nueva comedia que protagonizan Adrián Suar y Julieta Díaz, una dupla aceitada que vuelve al ruedo luego del exitoso film “Dos más dos”, del 2012. En esta oportunidad, Suar y Díaz se ponen en la piel de Pedro y Verónica, quienes después de veinte años de matrimonio y dos hijas en común, deciden separarse. ¿El motivo? La obsesión de Pedro por el fútbol. La pregunta clave es: ¿Qué pasa cuando tu propia familia te saca “Tarjeta roja”? Porque mientras él se acostumbra a transitar su soledad -esquivando la mala suerte y algunos conflictos- deberá elegir entre la pasión por la pelota o el amor por su familia. El Monumental, la Bombonera y la cancha de Argentinos Juniors fueron algunas de las locaciones que sirvieron de set para la película, el marco ideal para mostrar en acción al fanático encarnado por Suar.

Asimismo, las escenas correspondientes a interiores se llevaron a cabo en Estudios Pampa.En el guión, Pedro Pintos (Suar) es un coordinador de call center de una importante compañía de servicios médicos. Y es un fanático del fútbol, sin distinción de club, camiseta, bandera ni nacionalidad, capaz de ver partidos durante las 24 horas del día. Está casado con Verónica (Julieta Díaz) desde hace veinte años, con quien tiene dos hijas adolescentes. Desde su infancia, la pasión futbolística convivió más o menos en armonía con los demás aspectos de su vida.

Pero casi sin darse cuenta, su obsesión fue minando todos los espacios y, principalmente, sus afectos. En cierto momento, Pedro se encuentra separado de Verónica y despedido de su trabajo. En la dura soledad de su caída, se reconoce adicto al fútbol y decide pedir ayuda. Intentará recuperar nuevamente su vida y encontrar el equilibrio entre su pasión por el fútbol y el amor por su familia. Pero, tal vez, puede que sea demasiado tarde. Es una producción de Patagonik, en coproducción con Lihuen Andina. Dirección: Marcos Carnevale. Guión: Marcos Carnevale & Adrián Suar. Basado en la historia creada por: Riton Liebman & Gábor Rassov. Dirección de Fotografía: Rodrigo Pulpeiro. Dirección de Arte: Mercedes Alfonsín. Música: Iván Wyszogrod. Edición: Luis Barros. Distribuida por: Buena Vista Internacional.

JULIETA DIAZ REMIX

-¿Cuándo te ofrecieron este papel y qué te pareció la idea?
La idea me gustó enseguida y sabía que la quería hacer. ¡Era inevitable! Primero, porque laburar de nuevo los tres juntos fue como el sueño del pibe: era trabajar de nuevo con Adrián y con Marcos, con quienes había hecho “El año que viene a la misma hora” y nos habíamos llevado muy bien. Con Marcos somos muy amigos y con Adrián nos llevamos muy bien laburando, nos queremos mucho y ya tenemos mucha confianza. Era trabajar relajados en una comedia y sabiendo la calidad de laburo de los dos y lo talentosos que son, uno se relaja, aprende y disfruta. Después leí el guión y me encantó. Me parece que es una historia justo para este país y no una historia masculina ni femenina, sino que realmente cuenta la historia de esta pareja, por supuesto que desde el punto de vista del personaje de Adrián, pero la película hace un balance entre los dos y está buenísima. Creo que las mujeres se van a divertir mucho y los hombres futboleros se van a sentir muy identificados, o van a decir “Es mi viejo, mi primo, mi vecino”. Siempre hay alguien que uno conoce y lo ve reflejado en la peli.

-¿Cómo imaginaste que era tu personaje y en qué te basaste?
Enseguida me gustó la idea que mi personaje estuviera un poco detenida en el tiempo, en el sentido que ella empieza la película ya enojada con esta situación. La historia de este hartazgo respecto al fútbol ya está arrancada y ya tiene la historia programada hace 20 años, con la inercia de esa familia, los hijos y la comida. Me gustó que ella también tuviera cosas que revisar, porque tampoco es que él es el malo de la película y ella es la bruja. Hay algo ahí que sucede en la pareja, que se desconectaron y cada uno se metió en su manía y a él le agarró por ahí: se hizo adicto al fútbol. Están desencontrados, y eso me gustó. También me gustó que ella abandonó el juego y al principio está con la joggineta y despeinada, aburrida y en casa con cara de culo, ya entregada a que ésta es su vida y la relación es una mierda. Se queja que están separados viviendo juntos.

-¿A vos te gusta el fútbol? ¿Conocés gente muy fanática?
Yo soy de Boca y me gusta el fútbol solamente en el Mundial. Ahora no le presto mucha atención, pero en su momento me gustaba ver el Mundial en familia o con amigos; me divertía el plan pero como ritual porque no me lo tomaba muy a pecho. Mi marido es norteamericano, así que ve fútbol americano y es bastante fanático de su equipo, así que cuando juega lo mira en vivo y lo escucho gritar “¡Fuck!”, desesperado, o venir a cenar luego muy contento porque ganó. Y mi viejo, que es de Boca, es bastante fanático. No va a la cancha, pero lo mira siempre y se apasiona y putea. Tengo recuerdos de chica viéndolo gritar totalmente pasado de rosca, con una vehemencia irreal. No como el Tano Pasman, pero unas cuadras antes.

-¿Cómo fue trabajar con Adrián Suar?
Siempre es un placer trabajar con Adrián. Primero, es un gran productor, porque contiene, arriesga. Hace muchos años que trabajo con él, pero como compañero hace menos aunque ya bastantes veces. Es una persona bastante estable; muy pocas veces lo vi nervioso o bajoneado. Creo que es buen productor porque logra ese balnce, porque en general los actores tenemos menos balances emocionales (risas). Fue muy placentero y nos divertimos mucho. Tenemos mucha confianza porque es la tercera o cuarta vez que hacemos de pareja. ¡Somos como un matrimonio ficcional de muchos años! Hay algo del color suyo que con el mío se amalgaman bien y es creíble, como que nos entendemos y la música se arma armoniosa. Lo quiero mucho y me cuesta ser objetiva. Siento que cada vez que volvemos a trabajar mantenemos fresco eso y no nos repetimos. Y con un director como Marcos no te vas a quedar dormido nunca.

-¿Cuál es el estilo de trabajo de Marcos Carnevale?
A él le gusta ensayar lo justo y necesario para agarrar con pinzas y tener las escenas que le parecen claves de la película. Trabaja sobre esas escenas, las más complicadas o las que tienen más responsabilidad. Incluso a veces las vuelve a reescribir mientras estamos haciendo el ensayo. Nunca desea verlas totalmente hechas en el ensayo, porque sino cree que se pierde algo de la impronta en el set de filmación. Tampoco hace 80 tomas, sino que hace un par de ensayos, busca que fluya un universo entre los actores y después empieza a tirar tomas y opciones. Y cuando le gustó, quedó y ya está. Es un director muy rápido y muy efectivo, una buena combinación. Busca verdad y humor y yeites y colores.

-¿Hubo alguna escena difícil de rodar, o alguna situación insólita o graciosa?
La escena más difícil de filmar fue en el climax de la película, en el medio, que es la discusión en el cuarto, que es muy larga y tiene como tres situaciones. Era la escena que más nos preocupaba a los tres porque eran varias páginas. Se utilizó un día entero para rodar esa escena sola, y la fuimos armando, aunque Marcos la tenía en la cabeza, sobre todo por el arco emocional, porque es como que terminan decidiendo separarse y había que llegar a ese punto. Marcos labura mucho con las emociones de los actores, y los actores se lo agradecemos. En esta escena también era complicado lo técnico, porque era todo en un cuarto y había que ir cambiando los frentes.

-¿Qué te pareció el elenco, tenés algún favorito?
El elenco es un lujazo. Están todos muy bien en la película. Peto Menahem y Alfredo Casero están muy graciosos, igual que Fede D’Elía, Spregelburd y Dalia. Yo estab muy contenta de trabajar con todos ellos. Tuve más escenas con Spregelburd y eso me gustó porque nunca había trabajado con él y tenía ganas. Es un vecino que medio mete la nariz en la relación y es medio lo contrario a Adrián. Es un elenco relativamente chico y no tengo favoritos.

-¿Cómo sigue tu año? ¿Alguna reflexión sobre el final abrupto de “Fanny la fan”?
Este año sigue tranquilo. Tengo el estreno de la peli y no hay nada cerrado de acá a fin de año. Estoy armando una película para el año que viene y hay otros proyectos, pero por ahora voy a estar con mi hija y ahora vamos a viajar a ver la familia de mi marido. También retomé mis clases de canto y de yoga, que si no las hago me duele mucho la espalda porque mi hija ya pesa 12 kilos. Con respecto a “Fanny”, todavía quedan muchos capítulos para la web, aunque mi personaje está por terminar en la historia. Fue un placer enorme trabajar con Underground y hacer este personaje soñado, porque eran tres personajes en uno: un hombre, una chica travesti y una diva vampira, todo con acento centroamericano. El final abrupto me dio mucha pena. Hacer televisión no es fácil y nadie tiene la vaca atada. Lo que desnudó esto de “Fanny” es la poca ficción que hay actualmente, y creo que sencillamente tendría que haber una ley que proteja crear más ficción argentina. Que en vez de dos novelas turcas haya una sola, ¡o dos novelas turcas y cuatro argentinas! Entiendo que los canales y productoras afrontan un montón de cosas que uno no entiende, pero creo que hay una cuestión de política cultural donde habría que proteger la ficción.

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