19 Marzo 2010
Tester: naufragio street art

Es un año de dibujos, en láminas, cartón, madera. Es un proceso con todos sus vaivenes, ver cómo cambian los formatos. Mucho texto resultó, mucho texto al fondo. Mejoré mi caligrafía y un poco me abusé. Y es como dibujar sin pensar, en cierto punto. Es una mezcla también. Quizá le dedico más tiempo a cada pieza que antes, aunque cada vez dibujo peor. Llega un momento en que ya está: un trazo más y la cagás.
No hay un recurso común, un cliché constante.
Yo a veces, lo veo, ¡y es siempre lo mismo! Nada es igual a nada. Tampoco tiene mucho sentido. Son las ganas de sentarte a dibujar. Junto un poco de ganas, y entro como loco. Me cago de risa frente a la obra, no hay una seriedad, una reverencia. De esta colección, lo primero lo vendí, o lo regalé, y esos trabajos como que naufragaron, por así decirlo. Tengo como 75 para toda la muestra, así que fue un año fértil, un año feliz.
Esto es muy distinto a tus trabajos anteriores.
No tanto. Si agarrás los sketchbooks, no difieren demasiado. Es como una hoja grande, cargada, de un metro por setenta centímetros. Lo mismo una pared, que es papel en definitiva. Al aerosol en paredes lo uso contra papel, aunque implica otro tiempo. La calle no te da cuatro días de trabajo.
Sigue siendo propiedad privada la calle.
La calle es de todos. Un poco de esa clandestinidad original se perdió. Ahora pintás de día tranquilamente, te esperan, es como recibido. Le das color a una ciudad gris, arrumbada, mocha. Además, ¿qué va a agarrar el mainstream, si no es esto? Me preocuparía más si me roban algo, ¡pero no pasa! Es como un tributo. Terminás en un museo.
¿Cuánto punk rock hay todavía?
Es todo punk rock, como Hazlo Tu Mismo, el fanzine que hacíamos con Federico, como el sello, Sniffing Recording Industries, Hollywood in Cambodia, o Run Don’t Walk. Aprendimos a ser DIY, o hazlo tu mismo, el do it yourself. No vamos a tocarle la puerta a nadie, lo vamos a hacer todo nosotros. Así se gestó Cambodia, es raro el lugar, no es una galería de arte, tenés que pasar por la cocina de un bar. No es una vidriera, el hecho de: “Uh, mirá que lindo”, y entrás. Es un bar también, Post se llama, hay una convivencia. Nos ofrecieron decorar el lugar. Como no tenían para pagarnos, nos dieron el fondo. No voló un peso. Es compartir. Acá es así: se invita a amigos y se comparte el espacio.
No deja de ser una experiencia primitiva, muy Dubuffet en los resultados.
¡Claro que hay algo primitivo! Es impulso, no saber dónde está la próxima estación. No hago una cuadrícula sobre la lámina. Nunca estudié nada, nunca estudié historia del arte. No me sirve ver obra muerta, ni tampoco lo hago para gustar.
¿Terminaste el secundario al menos?
¡Si y no! Creo que debo dos materias. Bah, ¡las debo! Me echaron de todo colegio habido y por haber. No era bardo. Término medio. ¡Como ahora, ja, ja, ja!
Pero debe haber una educación.
La hay. Pushead, sus trabajos en Thrasher Magazine, o para Metallica y los Misfits, Raymond Pettibon, que hacía los flyers de Black Flag, Winston Smith, que hacía los collages de Dead Kennedys, los dibujos de los Big Boys, o Alberto Greco, que hacía graffitis y pegatinas en los 60s. También Basquiat, que me encanta. Eso es importante. En toda esa cultura crecimos yo y Federico, y te mueve a seguir aprendiendo.
¿Qué tal vivir en Congreso?
¡Los yuppies son graves! Al croto no le tengo miedo, a los senadores y a la policía sí. Es un lugar de tránsito, no puedo entender que sea turístico, ver como gente se saca fotos en la puerta de mi casa. Además, a dos cuadras lo velaron a Sandro. ¡Genial!






