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Directo desde la tapa del nuevo número de la revista remix, un extracto de las mejores confesiones que el DJ definitivo del house dio en toda su vida. Además, el nuevo compilado doble “Strictly Erick Morillo”, por remix records también.

¿Dónde empieza la música?

Desde los 6 ya sabía que me gustaba la música, le mandaba mensajes a mamá para que me enviara cassettes de Diana Ross, de Village People, pero también me gustaba el ballenato colombiano. Cuando me gustaba un disco, lo grababa de LP a cassette, y tenía mi cassettera como de juguete, era escuchar, hacer rewind y escuchar todo de nuevo otra vez. Cuando me mudé a Estados Unidos de nuevo, a los 10, le pedí a mi mamá que me compre dos platos, dos bandejas, y un mezclador, porque había visto a un chico cerca de mi casa que lo hacía, y me volví fanático. Me encantaba la música, la idea de poder mezclarla era genial. Así que era: “Mami, mami, ¡cómprame los platos!” ¡Y me los compró! Un mixer Gemini y unas bandejas Kotz, ¡que eran de los más baratos que se pueden comprar!

Es una escuela. Genuinas raíces. No todos las tienen.

Aprendí con eso, me dio técnica: si movías el disco muy rápido, se paraba y se levantaba el brazo, así que tenía que ser todo muy, muy suavecito. Cuando me moví a los platos profesionales, ya era todo como: “Pfff, ¡que fácil!” Aprender con equipo malo es muy bueno, luego te sueltas. Desde los 11 era un fanático de la música, era el DJ de las fiestas de Halloween y Navidad, en mi escuela, en bodas. Lo que sea, si me pagaban 150 dólares, yo lo hacía. Lo chistoso es que me encantaba tanto y no tenía parlantes grandes, ¡usaba los de mi mamá! Ni bandejas profesionales. Así que le alquilaba todo a amigos. Cuando terminaba la fiesta, con el taxi incluido, ni me quedaba dinero, pero no me importaba, porque quería tocar frente al público. Siempre tuve esa pasión.

Nunca salir a buscar empleo en una oficina. DJ o nada.

Terminé la high school, el bachillerato, y mamá me dijo: “Vas a la universidad, o a trabajar, pero esto de DJ se acabó.” Pero era eso y nada más para mí. Yo llegaba del colegio y me encerraba en mi cuartito con mis amigos, a mezclar discos y hacer batallas, que quién podía con cuatro bandejas al mismo tiempo. Iba al colegio por ir al colegio, ni estudiaba. Mi amor era la música. Ni me gradué, ¡eso es otra historia! Mamá me dijo de dejarlo, lo dejé por un ratico. Por un año no sabía qué quería hacer. Ella quería que tenga un oficio, ser plomero, electricista, pero eso no me daba nada. Aunque me gustaba la cosa técnica, de chico partía mis juguetes y los volvía a armar, era fácil. Me gustaba la electrónica. Pero yo no quería otra cosa que ser DJ.

Tuviste tus momentos de fiesta desatada, calculo.

Una noche regresé de andar de party, estaba hecho un pedo. Había tomado cosas que me pusieron la mente un poquito loca. Era un ácido, ya que te estamos hablando te lo digo. Y el trip me llevó a preguntarme: “Qué estás haciendo?” Levanté a mi mamá, le dije que no quería más esto, que quería coger mi vida y hacer algo bueno de ella. Mamá llorando, me decía que me quería. Cuando terminamos de hablar, me senté en la sala, y vi en la tele un comercial, para ser ingeniero de música. A las dos semanas, ya estaba estudiando, era el mejor, me encantaba, ser ingeniero o hacer música con la computadora era como wow, ¡me encantaba! Volví a encontrar mi pasión. Cuando terminé, vienen y me dicen: “Ahora, vas a ser intern en un estudio, por un año, y no te van a pagar.” Yo les respondí: “¿Quéeee? ¡Me hubiesen avisado antes de empezar a estudiar!” Eso de estar de pasante, de buscar sándwiches, no me interesaba para nada. Había tenido un accidente de carro a los 15, el seguro me había pagado 6 mil dólares, otro amigo mío tenía 6 mil de un accidente. Era John García, mi socio en Double Platynum, la compañía que monté.

¿Cómo sigue?

Con esos 12 mil, compramos una computadora, un sampler, una consola, un teclado. Le monté un estudio en el basement, en el sótano, con el cuarto de mi abuela enfrente y el de mi mamá al lado. ¡Pasaron sus noches de bum-bum-bum! Y me prestaron dinero ellas, me ayudaron. Necesitaba micrófonos, cables, yo era muy impulsivo, como que no lo pensaba todo. Así que me monté un estudio con John, y yo no quería ser productor, sino ingeniero, que otras personas vengan y graben sus discos. Pero todos los que venían no tenían dinero, así que no nos funcionaba, ni éramos tan grandes para ser pro. Así que por las noches me metía en el studio para hacer edits de los discos que yo tocaba en mis sets, que eran de reggae y cosas así. Hice un edit de un disco que se llamaba “Brrump!”, y lo puse en Shanghai Reds, una disco en New Jersey, con una vista de New York impresionante, donde iba a mezclar de vez en cuando. Los jueves, era de lo mejor en la escena. Así que la toqué, y una hora después, vino un hombre alto, flaco, con apariencia de importante: “¿Qué es esa canción que tocaste? ¿Quién hizo ese remix?” Le digo: “Lo hice yo.” Me responde: “Estoy haciendo un álbum, y quiero que hagas algo para mí” Y ese era… ¡El General!

El General es un clásico de la música bailable latina. No es poca cosa. Además, eras un niño.

Yo no era productor, nunca tomé clase de teclado. Lo único que hice fue tomar un track, cortarlo y ponerle tambores nada más. Así que él vino, a mi casa, a mi sótano, ¡en su limo! Ni cabía él en el estudio porque era muy alto. De ahí, sacamos “Mueve Lo Que Fue”, “Te Ves Buena”, lo más grande que hizo El General. Hicimos los éxitos que rompieron en New York, él logró ser una estrella grandísima, y le abrió las puertas a los artistas latinos en New York, encima cantando en español. Fue un éxito fenomenal, fenomenal. ¡El problema fue que no me pagaron!

Estafa o no, nada mal para una primera experiencia.

Era bien simple todo, pero funcionaba. La gente se ponía loca. Fue increíble estar con él y hacer un disco, salió algo dentro de mí que no sabía que tenía. Pensé que tenía que saber música, pero sólo te basta un buen oído, saber lo que está escuchando la otra persona y si funciona o no. No te puedo tocar un concerto de Bach, pero con un dedito y un botón te hago bailar. Y la lección de ahí fue hacer contratos, ¡para todos los negocios, y buenos contratos! Pagar un abogado para protegerme. Me alejé del reggae, que fue una mala experiencia a nivel dinero, El General me había dicho que su manager se robó el dinero y blah, blah, blah, pero en el fondo fue increíble. Le doy gracias a Dios que la tuve. Eso fue 1990, casi 1991. En 1992, comencé con Strictly Rhythm.

Aclaremos: todo esto fue mucho tiempo antes del reggaetón, Erick.

Y te digo reggae porque era antes del reggaeton. El General hacía reggae como Bob Marley, pero con letras en español, y los ritmos que hacía con su voz eran sobre discos de reggae que ya estaban afuera en el mercado. Era increíble. O sea, era como Bob Marley, pero como en los 80s, no tan tranquilito, más up, con más sabor. El reggaeton vino casi en el 2000. Y el reggaetón es como los mismos tamborcitos, pero con rap americano. El flow del General era como de un artista de reggae. Además, él es panameño, cuando el reggaeton es portorriqueño en su orígen.

Fue la primera explosión de la música latina en Estados Unidos, al menos, música latina de veras.

Cojió al mundo por sorpresa. O sea, David Morales lo ponía en Red Zone, una de las discos más grandes de New York. Paraba la música dance y ponía el reggae del General. Y uno de los shows más grandes que tuvo Red Zone fue El General. Era como: “¿De dónde salió este tío?” Me ardió que no ganara nada, mil dólares y ya, no vi un dólar de esos discos. Pero El General fue una influencia grandísima. Little Louie Vega y Kenny Dope también, ni hablar. Cuando ellos empezaron eran increíbles. O Todd Terry. Por ellos me quise meter a hacer house. Frankie Knuckles, man. ¡Los padrinos de la house music! Giorgio Moroder, todo lo que hizo Diana Ross y Donna Summer, fue muy grande para mí, la disco music cuando había dejado de ser popular. Cuando empecé era grandísimo en New Jersey. Y de a poquito me fui moviendo hacia el house. El disco que me convenció fue “I’ll House You”, de los Jungle Brothers. Ahí me estallé y vi que eso quería hacer, ver cómo hacían sus sonidos y sus tambores. Me costó, me llevó mucho tiempo, pero mejoré mis producciones. Cuando tuve un disco que creía que podía funcionar en un label, fui a ver a Gladys Pizarro, que estaba en ese entonces en Nervous Records. Me dijo: “Disculpa, pero no me gusta, muchas gracias.” Y me ardió, bastante, fue de mis peores experiencias en la música. Pero me motivé.

Ahí entra Strictly Rhythm en tu historia. Es el label que fundó tu carrera.

Después, tuve un disco mejor. Y al carajo con Nervous. Me fui a Strictly Rhythm, que era el sello bomba de ese momento, que estaba sacando discos con Kenny Dope y todos los que importaban. Apenas abro la puerta, ¿quién estaba? ¡Gladys Pizarro! Ahí empecé a sudar, ¡me quería morir! ¡Y si no le gustaba mi track, la mataba ahí mismo! Así que me hizo entrar a su oficina, toqué el disco, y le encantó. Eso fue el primer Reel 2 Real que sacamos, “The Funky Buddha/New Anthem”, que tenía un sample de “I Will Survive” de Gloria Gaynor. Ella me dijo: “Me gusta el disco, no el sample.” Conocí a un chico portorriqueño que trabajaba con Little Louie Vega en ese entonces, Marc Anthony.

Que todavía no era una estrella, cabe aclarar. ¡Ni estaba casado con Jennifer López!

¡Ja, ja, ja! ¡Luego fue una estrella mundial de salsa increíble! Ahora está casado con Jennifer López, Marc vive el sueño totalmente. Hacíamos todo juntos, es un cantante increíble. Le pedí vocales para el disco, y puse algo bien simple: “Ti-tata-tura-tura-té”. Y en el lado B, El General, que lo hizo de favor porque nunca me pagó. El disco voló por los aires. Reel 2 Real eramos yo y Ralph Muñiz. Todos lo tocaban, a la noche lo ponían en el show de radio de los C+C Music Factory. Ahí me pagaron 1200 dólares por cada disco. Terminaba uno, ¡y al estudio otra vez! Ni iba a discotecas, estaba totalmente motivado. A veces me perdía, me iba de fiestas y hacía cositas. Pero estaba motivado. Cambiaba mucho de grupo, de alias, porque no podía confundir al mercado, cosas como Smooth Touch, pero Reel 2 Real era la bomba. Fui una segunda vez al General, que no podía, pero me presentó a un chico que conoció en Brooklyn, y me presentó al Mad Stuntman, con una manga de pantalón más alto que la otra, era de Trinidad y Tobago, y mi mamá asustadísima, ¡porque yo todavía vivía en el sótano! La tranquilicé, e hicimos: “Go on, groove, make your body move!” Un éxito. Llegó a Europa, y yo no lo entendía. El dance en Estados Unidos no era muy grande, no había radio, MTV no pasaba dance. De veras, era muy underground. Pero en Europa explotaba.

Entonces llega…

¡El disco de mi vida! El que me sigue dando bendiciones: “I Like To Move It” Salió y todos estaban dementes por ese track. Era muy diferente: el teclado era muy trance, muy techno. En esa época me decían el Techno King, porque Todd Terry y todos ellos tocaban house underground, house tradicional ¡Y me daba rabia! ¡Yo quería ser un héroe del house como ellos! No podía creer lo rápido que pegó todo. Tenía éxito en Inglaterra, pero tampoco lo entendía. Éxito en el dance era que te toquen los DJs en las discos. Hicimos una licencia con EMI y ellos lo sacaron a nivel mundial. No lo querían tomar. Strictly se lo dio gratis, ellos querían uno de Barbara Tucker. Pensaban que no iba a pasar nada. Fue uno de los tres discos de dance que se quedó en el Top Ten de los charts por más tiempo en los 90s. En Inglaterra, los charts son sólo por venta, no por radio play. Así que vendió bastante. Hasta las abuelas y los niños lo estaban cantando. Y fuimos a Inglaterra a promocionarlo. Pensé: “Bueno, a tocar a la disco.” Apenas llegué a Heathrow, sonaba dance en el aeropuerto. En las tiendas donde vendían teles, ¡videos de dance! Les decíamos que éramos los Reel 2 Real y se volvían locos, ¡se ponían a gritar! Fuimos a tocar a Top of the Pops, que es el programa más importante de música en la BBC, donde van los artistas pop. ¡Al lado mío estaba Lenny Kravitz! Yo era un niño de Jersey que hizo un par de discos, y estoy aquí, con Kravitz, una star importantísima. Ahí abrí los ojos: la cultura DJ, el movimiento dance, ya era algo mundial.

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1 comentario »

  1. No puedo creer lo que estoy mirando yo tengo el disco de reel 2 reel, creo que soy el fan Nº1 de Eric “more” Morillo.

    Comentario por Hernán — 11 Febrero 2010 @ 1:10

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