21 Septiembre 2009
Hernán Cattáneo: megaentrevista

El gran visir de la cultura dance argentina lanzó su nuevo comp Masters Series por Rennassaince Records. Habla para zarpado.com. Toda su historia con trip al centro de su mente. ¡Lean que hay mucho!
-¿Ser DJ cuando comenzaste te parecía una carrera?
-¡Ni loco! En esa época había muy poca información, no existía Internet, ni tenía edad para ir a un club. Fue después en New York City, a los 18, cuando ví a DJs mucho mejores que yo que vislumbré que esto era posible, que había muchos más atrás de lo que yo hacía. Y pude viajar, por Europa, Estados Unidos. Pude ver a Frankie Knuckles. Volví sin un peso, quebrado, pero feliz, con la cabeza llena de cosas nuevas.
-Lo que llegó después.
-No, sinceramente. Fue todo muy escalonado, de a poco. No es que pasé del Club Italiano a tocar con los mejores y en los mejores clubs en una noche. Pero jamás me habría imaginado que treinta años después sería DJ. Si te digo mis infuencias, ¡mi mamá y mis hermanas mayores!
-Viajaste, al menos.
-A los cinco continentes. Ahora, vivo en Barcelona, necesito una base europea, el 80 por ciento de mi trabajo está ahí. Después de vivir 6 años en Londres, casarme y empezar una familia, decidí que necesitábamos un lugar con buen clima, cosmopolita, con un aeropuerto cerca, cómodo y Barcelona creo que reúne todas esas características.
-La gira parece interminable a veces.
-Y es raro que tenga vacaciones. Cada vez que planeo una, aparece algo realmente bueno para hacer y tengo que cancelar. Viajo por el mundo cada día, y la paso genial en distintas ciudades. Ojalá pudiera quedarme al menos una semana en cada una, pero no me quejo. Es como el mejor empleo del mundo.
-¿Y para este disco?
-¡La gira ya empezó! Hace 3 semanas. Australia, Rusia, Hungría Madrid, Buenos Aires, Chile. Ahora hago un stop por que voy a ser papá por segunda vez, asique me voy a tomar una semanita para apoyar a mi mujer. Después arranco de nuevo en Dance Valley, uno de los festivales más grandes q hay en Holanda. Después Singapur, Escocia, Inglaterra, y después a full con verano europeo: fechas en Ibiza y festivales.
-¿De after parties ni hablar, entonces?
-Es que no me gustan, realmente. Prefiero tocar en clubs lo más posible, me encanta hacer sets de 6 horas, empezando profundo y bien house, y después construír de a poco un sonido más grande hacia el final de la noche. Esa es una buena experiencia de club para mí. ¡Si tenés eso, no necesitás un after!
-Sasha, Digweed, Zabiela. Si miramos la línea histórica, estás ahí con los verdaderos grandes del house.
-Puede ser. Pero no soy mejor que nadie, especialmente frente a los que mencionaste. ¡Son DJs excelentes! Lo que hicieron Sasha y John fue único, fueron verdaderos pioneros, nadie va a lograr lo que hicieron ellos por la escena progressive. Y James, que está en mi disco nuevo, puede tener un futuro tan grande como él quiera. También, John es un gran tipo, me apoya desde el vamos, ¡y siempre que pronuncia mal mi apellido lo perdono! Es un tipo adorable, ¿qué le voy a decir?
-¿Oakenfold? Es parte de tu historia.
-¡Lo es! Empecé a viajar con Paul y Cream en el ’98, y después me mudé a Londres. Y en 2001, ahí empezó mi carrera internacional. Era residente de Cream en Liverpool e Ibiza, más un montón de shows más en Europa. Fue una oportunidad muy grande para poner mi nombre en el mapa. Y fue Oakenfold que me dio el ánimo para irme a Londres. Con él tocamos en el Hollywood Bowl, un estadio clásico, impresionante. Nunca un DJ tocó ahí. Como abría para Oakenfold, ¡técnicamente fuí el primero!
-¿Rennaissance? El affaire con el sello es largo.
-En 2001, estaba viviendo en Inglaterra, acababa de salir mi disco con Perfecto, y justo en el verano había venido a hacer una fiesta acá en Clubland, y Renaissance hizo su fiesta. Yo era uno de los DJs. Fue una de las primeras veces que la gente se empezó a agachar en la pista. ¡Los de Renaissance vieron eso y se volvieron locos! Decían, no sé, como que yo era un mago, ¡ja, ja, ja! Ahí empezó la relación. Después, me liberé de mi contracto con Perfecto, y se dio hacer el Masters Series, que es como la gran insignia del sello, en 2004.
-Un hito. Elegí.
-El Red Rocks Amphitheater, en Denver, Colorado.
-¿El de “Sunday, Bloody Sunday”, de U2?
-¡El mismo! Lo había visto de chico, ese clip, con Bono agitando la bandera blanca, y decía “¡Wow! Ojalá pudiera tocar en ese lugar.” Y 15 años después yo estaba ahí, no viendo algún show, sino abriendo para Oakenfold. Pienso en eso y me da piel de gallina. Fue en 1999, me pasaron cosas geniales en el medio, pero nada me va a hacer olvidar ese momento. Te juro era impresionante.
-¡Ni loco! En esa época había muy poca información, no existía Internet, ni tenía edad para ir a un club. Fue después en New York City, a los 18, cuando ví a DJs mucho mejores que yo que vislumbré que esto era posible, que había muchos más atrás de lo que yo hacía. Y pude viajar, por Europa, Estados Unidos. Pude ver a Frankie Knuckles. Volví sin un peso, quebrado, pero feliz, con la cabeza llena de cosas nuevas.
-Lo que llegó después.
-No, sinceramente. Fue todo muy escalonado, de a poco. No es que pasé del Club Italiano a tocar con los mejores y en los mejores clubs en una noche. Pero jamás me habría imaginado que treinta años después sería DJ. Si te digo mis infuencias, ¡mi mamá y mis hermanas mayores!
-Viajaste, al menos.
-A los cinco continentes. Ahora, vivo en Barcelona, necesito una base europea, el 80 por ciento de mi trabajo está ahí. Después de vivir 6 años en Londres, casarme y empezar una familia, decidí que necesitábamos un lugar con buen clima, cosmopolita, con un aeropuerto cerca, cómodo y Barcelona creo que reúne todas esas características.
-La gira parece interminable a veces.
-Y es raro que tenga vacaciones. Cada vez que planeo una, aparece algo realmente bueno para hacer y tengo que cancelar. Viajo por el mundo cada día, y la paso genial en distintas ciudades. Ojalá pudiera quedarme al menos una semana en cada una, pero no me quejo. Es como el mejor empleo del mundo.
-¿Y para este disco?
-¡La gira ya empezó! Hace 3 semanas. Australia, Rusia, Hungría Madrid, Buenos Aires, Chile. Ahora hago un stop por que voy a ser papá por segunda vez, asique me voy a tomar una semanita para apoyar a mi mujer. Después arranco de nuevo en Dance Valley, uno de los festivales más grandes q hay en Holanda. Después Singapur, Escocia, Inglaterra, y después a full con verano europeo: fechas en Ibiza y festivales.
-¿De after parties ni hablar, entonces?
-Es que no me gustan, realmente. Prefiero tocar en clubs lo más posible, me encanta hacer sets de 6 horas, empezando profundo y bien house, y después construír de a poco un sonido más grande hacia el final de la noche. Esa es una buena experiencia de club para mí. ¡Si tenés eso, no necesitás un after!
-Sasha, Digweed, Zabiela. Si miramos la línea histórica, estás ahí con los verdaderos grandes del house.
-Puede ser. Pero no soy mejor que nadie, especialmente frente a los que mencionaste. ¡Son DJs excelentes! Lo que hicieron Sasha y John fue único, fueron verdaderos pioneros, nadie va a lograr lo que hicieron ellos por la escena progressive. Y James, que está en mi disco nuevo, puede tener un futuro tan grande como él quiera. También, John es un gran tipo, me apoya desde el vamos, ¡y siempre que pronuncia mal mi apellido lo perdono! Es un tipo adorable, ¿qué le voy a decir?
-¿Oakenfold? Es parte de tu historia.
-¡Lo es! Empecé a viajar con Paul y Cream en el ’98, y después me mudé a Londres. Y en 2001, ahí empezó mi carrera internacional. Era residente de Cream en Liverpool e Ibiza, más un montón de shows más en Europa. Fue una oportunidad muy grande para poner mi nombre en el mapa. Y fue Oakenfold que me dio el ánimo para irme a Londres. Con él tocamos en el Hollywood Bowl, un estadio clásico, impresionante. Nunca un DJ tocó ahí. Como abría para Oakenfold, ¡técnicamente fuí el primero!
-¿Rennaissance? El affaire con el sello es largo.
-En 2001, estaba viviendo en Inglaterra, acababa de salir mi disco con Perfecto, y justo en el verano había venido a hacer una fiesta acá en Clubland, y Renaissance hizo su fiesta. Yo era uno de los DJs. Fue una de las primeras veces que la gente se empezó a agachar en la pista. ¡Los de Renaissance vieron eso y se volvieron locos! Decían, no sé, como que yo era un mago, ¡ja, ja, ja! Ahí empezó la relación. Después, me liberé de mi contracto con Perfecto, y se dio hacer el Masters Series, que es como la gran insignia del sello, en 2004.
-Un hito. Elegí.
-El Red Rocks Amphitheater, en Denver, Colorado.
-¿El de “Sunday, Bloody Sunday”, de U2?
-¡El mismo! Lo había visto de chico, ese clip, con Bono agitando la bandera blanca, y decía “¡Wow! Ojalá pudiera tocar en ese lugar.” Y 15 años después yo estaba ahí, no viendo algún show, sino abriendo para Oakenfold. Pienso en eso y me da piel de gallina. Fue en 1999, me pasaron cosas geniales en el medio, pero nada me va a hacer olvidar ese momento. Te juro era impresionante.




